viernes, 29 de noviembre de 2013

Delicioso “pan tumaca”


 

Si preguntas a un catalán cual es el alimento o plato más típico de su gastronomía, lo primero que le vendrá a la cabeza es, sin duda, el “pan tumaca” (pan con tomate en castellano, también “pa amb tomàquet”, o “pa amb tomata” según el dialecto). Se trata de una receta de simple preparación a base de pan en el que se restriega un tomate crudo y maduro especial para que la rebanada quede bien untada y de color rojo. Pero antes de daros más pistas, vamos a conocer un poco más el origen de este acompañamiento perfecto para el embutido de tu bocadillo…


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La mayor parte de las fuentes aseguran que el pan tumaca está inspirado en el pan con aceite, una preparación ya presente en la cocina mediterránea desde la Antigua Grecia. En el siglo XVII aparece el panbolibo (pan con aceite) en un recetario de Jaume Oliver, pero no es hasta la llegada del tomate desde América en el siglo XVIII que se populariza el consumo de este delicioso y jugoso fruto. En 1884 aparece la primera referencia escrita de la receta del pan con tomate, situando su origen en las típicas casas de payés catalanas, en las que se solía restregar el tomate en el pan reseco de días atrás y aderezarlo con un chorro de aceite y un poco de sal. Otras fuentes aseguran que el “pan tumaca” lo implantaron realmente los trabajadores murcianos que vinieron a trabajar en la construcción del metro de Barcelona en los años 20. Se dice que éstos plantaban tomateras a lo largo de las vías y a la hora de almorzar untaban el pan seco con los tomates para ablandarlo y poder comérselo. Aún así, las referencias anteriores desmienten que sea una idea original procedente del sur de España.

Sea cual sea su origen, como dice Manuel Vázquez Montalbán en su libro “El premio” (1996) el “pan tumaca”, “materializa el encuentro entre la cultura del trigo europea, la del tomate americana, el aceite de oliva mediterráneo y la sal de la tierra que consagró la cultura cristiana”. Se podría considerar, por tanto, que esta receta es la unión de alimentos de varias culturas, pero que ha sido adoptada por los catalanes, que la han convertido en seña de identidad. En el resto de España, así como en otros países europeos, se suele consumir el “pan tumaca” como una rebanada de pan en la que se extiende una mezcla triturada de tomate, aceite y sal (a veces también se le echa ajo), pero el “plato” original no es exactamente así…


 


Para comer un auténtico “pan tumaca” catalán debemos elegir correctamente los productos que utilizaremos: un tomate de untar maduro, una rebanada de pan de tamaño generoso (mejor si es pa de payés o pan rústico tostado), aceite de oliva y un poco de sal y ajo si gustamos. Cortamos el tomate por la mitad sin quitarle la piel, cogemos una de las mitades, la encaramos hacia la miga del pan y extendemos presionando con fuerza el contenido del tomate por la rebanada hasta que ésta quede de color rojo en su totalidad. Podemos repetir el proceso por ambas caras del pan si es de payés. No temas si quedan semillas o trozos del tomate, eso le dará más sabor. Luego podemos pasar un ajo por los bordes o la miga del pan. Finalmente echamos un chorrito de aceite y un poco de sal por encima de la miga untada con tomate y voilà! ¡Ya tenemos el perfecto acompañamiento para un plato de embutidos o para un bocadillo de lujo!




Videos de pan tumaca







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